
Me siento como cuando era niño y me comía una bolsa de gominolas de las que repartían en los cumpleaños, o una macrofuente de
croquetas de pringá de esas que mi abuela paterna preparaba para sus seis hijos, sus parejas y su tropilla de nietos, que para el caso es casi lo mismo. Empachado. No he asimilado todavía el fichaje de
Kaká, aún estaba en plena digestión, y me traen un nuevo plato cuanto menos igual de contundente que el anterior. Incluso más, a mi gusto. Como este
Florentino sea capaz de traerse también a
Ribéry, el cocido madrileño preparado por
Chez Floro va a ser
en tres vuelcos, como mandan los cánones...
Reconozco que la
confirmación por parte del
United de que
Cristiano está cerrado me ha llevado al éxtasis. Si la estrategia para que el primero de la lista fuera
Kaká era clara y así la compartí con vosotros, no me cabe la más mínima duda de que el portugués es EL FICHAJE, con mayúsculas. El mejor jugador del mundo, a la buchaca. Y sin duda el más mediático, mucho más que cualquier otro.
El golpe, pese al precio que se ha pagado por
Cri-Cri, es tremendo. Sí, son 93.956.057,83 euros (
cambio a día de hoy, el que quedará registrado para siempre), casi 94 kilos, pero es el actual
FIFA World Player of the Year, lo que quiere decir que los capitanes y directores técnicos de todas las selecciones nacionales, que como todo el mundo sabe no tienen ni repajolera idea de fútbol, le han elegido como el mejor. Y el actual
Balón de Oro, aunque particularmente ese premio tiene menos valor para mí que el otro.
Estoy esperando a que empiecen a surgir de la tierra de los
Hobbits, unos simpáticos enanitos que una vez hicieron una proeza, los de la tierra de los
Bolsones, esa ciudad es buena si el
bolsón suena, los primeros presuntos insultos de
revientamercados hacia el
Madrid. 94 millones de euros por el mejor jugador del mundo cuando el actual segundo clasificado en ese ránking tiene una
cláusula de 150 millones, el precio que su club considera que es el adecuado para traspasarlo, el valor que le pone en el mercado sin que nadie pueda impedirlo.
Si ambos estuvieran a la par, cosa que no es así porque uno ganó ese premio y el otro fue un segundón a 165 puntos de
CR7, representaría que el
Madrid se ha ahorrado un 37,33 por ciento del precio que habría tenido que poner para fichar al
Hobbit. Así que negocio redondo, qué le vamos a hacer. Pero es cierto, somos unos revientamercados: si el mejor vale 94 millones, nadie va a pagar las cláusulas leoninas que les han puesto a esos chicos...
Pero prefiero seguir hablando del empacho. Cinco días después de
Kaká,
Cristiano Ronaldo. Sin tiempo para asimilarlo. Por favor,
Florentino, si tienes que traerte a alguien más, espérate un par de semanitas o traete a un manta primero, déjanos descansar un poco...
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