domingo, 11 de enero de 2009

500 González Blanco


Próxima parada, Mallorca. Los de Manzano prueban al Madrid y, sobre todo, la fiabilidad de este proyecto navideño. Dos raquíticos 1-0 en casa en sendos partidazos de Robben han devuelto un cierto optimismo al club, pero hoy será otro cantar: no ganamos lejos del Bernabéu desde que sacáramos los tres puntos del Todo a 100 que es el Calderón y eso es un mundo no ya sólo para ganar la Liga, una quimera, sino para acabar entre los cuatro primeros con cierta holgura.

Pero parece que nada existe más que los 500 partidos en Liga de Raúl. 500 partidos de tobogán, su explosión inicial; su caída libre en la primera etapa de Capello (cuando tuvo que salir a pedir perdón por su querencia a las barras); su nuevo resurgimiento hasta el famoso penalti fallado ante Barthez en la Euro2000, que le dejó fuelle para una temporada más; desde entonces, 62 goles en 194 partidos ligueros hasta la temporada pasada, cuando su afán por chinchar a Aragonés le llevó a casi recuperar su mejor nivel goleador.

Pero ya no tiene ese objetivo y su fútbol vuelve a ser el de las intenciones pero sin apenas resultados. Ahora mismo, Raúl no debería ser titular en el Madrid. Tendrá bonus, experiencia, lo que quieran. Pero no puede ser titular cuando lo único que destaca de su juego es que aplaude mejor que nadie al compañero. Para mí, es un alivio que Raúl cumpla 500 partidos en Liga por una sencilla razón: porque ya no le deben quedar muchos más. Así que miro el dato con optimismo, y por supuesto sin negar lo que ha hecho en este club, que es mucho. Repito, lo que ha hecho, no lo que hace.

Por cierto, tengo interés en ver un par de cosillas en el partido de hoy: por un lado, si Robben lejos del Bernabéu aparece o va a ser un jugador de esos para andar por casa; de otro, quiero ver qué es capaz de hacer Lass en territorio enemigo, si atiza y contiene o si se diluye.

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