lunes, 23 de marzo de 2009

Luces y sombras del Florentinato

Os lo pongo fácil: arranco yo los post sobre el florentinato, para que me déis leña y así al resto les dejéis más tranquilos. Las luces y sombras de un mandato que nos deslumbró tanto a todos que todavía somos incapaces de verlo demasiado bien. Voy por partes.

Lo económico

La explotación comercial del club, con las giras asiáticas y americanas, fue un filón bien visto por su departamento de márketing, aunque no bien estructurado: siguió pensando como los empresarios typical spanish, más cazurros que Sancho Panza: la pasta que entre hoy que me quiero comprar unos chaleres en la Moraleja y mañana ya se nos ocurrirá algo. Sin previsión de futuro y sin mimar al cliente, lo que fue un clarísimo error. Y tengo mis dudas sobre el enjuague para la venta de la antigua Ciudad Deportiva.

Porque hay cosas que no me cuadran en ese ámbito. La venta de los terrenos de las cuatro torres le reportó al Madrid, además de Valdebebas, 480 millones de euros, y el club arrastraba unos 330 de deuda. Quedan 150, lo que costó la construcción de la primera fase de Valdebebas. Total, lo comido por lo servido. Si tenemos en cuenta que su directiva (no diré que sólo él) fichó por valor de 421,95 millones de euros y vendió por valor de 171,4... No sé, sus cuentas dicen que dejó al Madrid con la saca repleta, si es cierto es para ponerle una estatua y quitar al Neptuno ese de donde está, pero me parece mucha pasta incluso para que esté compensada. Pero me creo sus cuentas y le doy un notable alto, porque creo que se podía mejorar en algunos detalles.

Lo deportivo

Aquí, lo siento, para mí es suspenso claro. Florentino heredó un equipo campeón de Europa (el de Sanz) y dejó a su sucesor otro que llevaba tres temporadas comiéndose los mocos. Precisamente considero que la herencia de Lorenzo en lo deportivo, con el Madrid de nuevo resonando como un grande tras dos Champions en tres temporadas, le vino de perlas para mejorar en lo económico, y que el declive deportivo que vivimos en esos tres últimos años suyos ha repercutido muy negativamente al deterioro de imagen y proyección internacional del club, no tanto como el baile de presidentes-chorizo de después, por supuesto, pero también tuvo su peso. La gente de por ahí fuera es (o era, más bien) del Madrid porque ganaba, no por sentimiento. Y sin ganar, se hacen del United, o del Milan o del que sea.

Ese equipo que Florentino entregó venía, además, con varias taras: contratos eternos, sueldos astronómicos, diferencias abismales en el trato entre las estrellitas y los currelantes, la cantera como si hubiera pasado una apisonadora por ella, el básket apartado de la mano de Dios... Creo que no supo ver, o no le dejaron, que había vida más allá de sus galácticos.

Lo institucional

A muchos se les llena la boca con lo de un Madrid universal y chorradas por el estilo, olvidando lo que dije antes: la gente es de los campeones, no de los fracasados, que sólo hacen gracia en los Juegos Olímpicos, el negrito aquel que se ahogaba y tal. Mucha gente olvida que los dichosos boxes asquerosos de debajo del palco fueron ideados por el florentinato: los socios apartados de la zona por la que había tortas para colocarse cuando el Bernabéu era de pie. Por cierto, ¿alguien sabe qué pasó con el techo que prometió?

Los bandazos en el banquillo, el desprecio por el básket y cosas así considero que hicieron más perjuicio que beneficio, así como el no haber cambiado los Estatutos para modernizarlos, como sí hizo con las estructuras internas del club para que volviera a jugar en el Siglo que le correspondía.

Sí, recuperó la imagen de seriedad, se acabaron las broncas, las partiditas de mus, los viajes relámpago a Brasil para fichar a Petkovic, los Ognjenovics y demás, los directivos que daban la cara con pinta de mafiosetes fueron sustituidos por parlanchines profesionales, Di Stéfano ocupó un cargo de honor... No sé, no le doy más que un siete por su despreocupación hacia los socios y peñistas, que a fin de cuentas son los que le llevaron ahí y a los que se debía.

En resumen

Que vale, que pude volver si los socios quieren, pero exigiéndole varias cosas. Lo primero, que rinda cuentas de su espantá, digna de Curro Romero. Lo segundo, que se comprometa a ser el presidente de todo el madridismo, no sólo de algunos jugadores y de los que tengan pasta y vayan al palco. Y lo tercero, y más importante, que sea humilde. Sólo desde ahí puede intentar edificar un proyecto. Pero si quiere llegar por aclamación popular y sin rivales en las urnas, aviados vamos, porque el ego, como le pasaría a cualquiera, se le va a desatar.

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